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viernes, 1 de abril de 2011

Antiguas tierras olvidadas de sí mismo,
Sin pasos, sin reflejo,
La luna sepultada en el horno del sol,
La estrella,
Que alumbra la noche,
Que vislumbra la sangre,
Que busca la escalinata esta tarde,
Que barre con tus sueños de aurora
Todas las tardes, esta nada.

“Camino,
El abrigo de la muerte,
Hemos dejado atrás al cielo.”


Sangre que no deja de correr [recorrer tu espina]
Por su espada, su cuchillo,
Su pedernal,
Su bayoneta o su bisturí,
Su bomba, su maldita bomba,
En el desierto, en la selva
En el hogar del amigo
En la casa paterna
En el jardín del enemigo.

Ahí estás
En todos y en ninguno,
Estás sin ser sido,
Simple recuerdo,
Momento,
Eternidad.
Insisto mi existir,
Mi nunca sido,
Iterante,
Aterido,
Del horizonte de mi nombre,
Mi paz,
Del horno de tu sepulcro,
De mi palabra sin aire,
De mi aire sin espejo,
De mi espejo en lo etéreo
Ya sin nada qué reflejar.

Aún así quiebro el espejo con tu lenguaje

Ya sin nada por ser dicho

¿Quieres me ponga a contar?

Dije A,

Dije B,

Dije C, D, E, F,
H, I,
J, K.

Dije L,
M,
N, Ñ,
O, P, Q.

Dije R,
S, T,
U, V,

Dije W.

Dije X, Y, Z.

Dije Z otra vez
Sin haber sido dicho
Aquí, escrito en la pared.