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lunes, 7 de octubre de 2013

¡Demonio, Dinos algo nuevo que cante y de amparo a la brisa del mar!



Los sueños sujeto,
La espesura de la carne,
¿Dónde ha el poeta,
dónde la aberración de la carne que pregunta?,
¿qué interroga?
¿Dónde ha, leyendo, aserrándolo,
talando el monte Filebo donde sí mismo ya es el oro? 

Fue así,
tristemente ante el sol que lo deslava,
que atendí todo a la inmediatez de su sonrisa…
¿Un sueño? No.


 ¿Quién de nosotros dos muere? 

¿Quiénes asentaron la totalidad de los transcursos en que el sol pasó por detrás en quien quizá la palabra se trasluciera quieta y sencilla?



Allí,
la imaginación del cause y el decurso por piedad,
el torno del sol y quien dona la paz en amaneceres.

Madera,
Tiempo de sol, novedad y quien da
La costa, tus pies amanecer tan simple.

Allí,

Quieta palabra a tus pies.