Soy señor de tu mirada,
poseedor de vastos dominios
donde pastan mis sueños a sus anchas,
cuando reposas mi piel en tus silencios nocturnos,
de ternura, laceración y abismo.
Escribo poesía aun en tus sueños:
mueres al sueño y te reencuentras con los hombres.
Entonces muero en el sueño del que despierto,
a pastar la noche,
a ser el silencio de tus hijos.
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